No soy la cara triste, ni la sonrisa que finjo a veces.
No soy la soledad que escribe, ni la compañía que abraza.
No soy la mano que guía, ni el destino que promete.
No soy lágrima que desahoga, ni suspiro que devuelve el aliento.
No soy el frio que quema, ni fuego que consume.
Soy los ojos que nadie ve, la voz que nadie escucha, los oídos a los cuales nadie habla.
No soy lo que ves, probablemente me parezco más a lo que ignoras.

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